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AGROPET®
Entutorado de tomate en invernadero en Canarias con cable de poliéster AGROPET
CanariasInvernadero de tomate

Entutorado de tomate en invernadero en Canarias con cable de poliéster AGROPET

2026-06-21 · 1 min de lectura

El entutorado de tomate en invernadero en Canarias trabaja en uno de los entornos más corrosivos para el acero: aire cargado de salitre, humedad alta bajo plástico y tratamientos fitosanitarios frecuentes durante toda la campaña. En ese contexto, el cable de poliéster de alta tenacidad AGROPET sustituye al alambre galvanizado del emparrado sin oxidarse y sin conducir electricidad, y mantiene sus prestaciones donde el acero se rinde antes de tiempo.

El reto del tomate protegido en las islas

La mayor parte del tomate de invernadero del archipiélago se cultiva en franjas litorales del sur de Tenerife y de Gran Canaria, y se orienta al mercado europeo de invierno, cuando el continente apenas produce. Es una ubicación privilegiada por la insolación y las temperaturas suaves, pero también muy exigente con los materiales: la campaña se prolonga durante meses y la estructura de sujeción está sometida sin descanso a un ambiente marino y húmedo.

Los vientos alisios y los temporales de mar arrastran un aerosol cargado de cloruros que se deposita sobre toda la instalación, y la humedad relativa que se acumula bajo el plástico mantiene esas sales activas durante horas. A ello se suman los episodios de calima, que ensucian las cubiertas y reducen la ventilación, y una radiación ultravioleta elevada por la latitud. Cualquier material que forme parte del emparrado tiene que aguantar esa combinación campaña tras campaña.

Por qué el alambre galvanizado no dura en este entorno

El acero galvanizado se protege con un recubrimiento de zinc, pero los cloruros del salitre atacan precisamente esa capa, y los tratamientos habituales con azufre y cobre aceleran el desgaste. Una vez que el zinc cede, el óxido avanza rápido en un ambiente cálido y húmedo como el del invernadero canario.

Las consecuencias las conoce cualquier productor: alambres que se pican, manchas de óxido que llegan a la hoja y al fruto, y líneas que pierden tensión y hay que sustituir a mitad de ciclo. Cada reemplazo obliga a entrar en el cultivo con la planta desarrollada, deshacer el descuelgue y volver a tensar todo el tramo, con la molestia y el tiempo que eso supone en plena producción.

Cable de poliéster para el entutorado de tomate en invernadero en Canarias

El tomate de invernadero es un cultivo indeterminado que crece en vertical durante toda la campaña: las líneas horizontales del emparrado soportan el peso de las plantas colgadas y acompañan las labores de descuelgue semana a semana. Ahí es donde el cable de poliéster AGROPET sustituye al alambre de acero, con un comportamiento pensado para este tipo de entorno agresivo.

Se trata de un monofilamento de poliéster PET de alta tenacidad, cuyas propiedades medidas se traducen en ventajas concretas para el invernadero canario:

  • No se oxida: es inmune al salitre y a la humedad, no deja manchas de óxido sobre la planta ni el fruto y no hay tramos corroídos que reemplazar a media campaña.
  • Dieléctrico: no conduce electricidad, un punto a favor cerca de bombas de riego, cuadros eléctricos y equipos.
  • Unas 5 veces más ligero que el acero (densidad 1,36 g/cm³): se maneja con comodidad en vanos largos, incluso por una sola persona.
  • Resistente a la radiación UV y estable entre −40 °C y +90 °C, con un punto de fusión de 250 °C.
  • Inerte a los tratamientos de azufre y cobre que degradan el recubrimiento galvanizado.
  • Se anuda a mano y se tensa al 1 % con tensores o con Gripple®, sin necesidad de herramientas especiales.
  • Disponible en color blanco y cristal.

Calibres, carga de rotura y tensado del emparrado

El calibre se elige según la luz entre apoyos y la carga de planta prevista. AGROPET ofrece cargas de rotura contrastadas para cada diámetro: 2,6 mm — 300 kgf, 3 mm — 365 kgf, 4 mm — 405 kgf y 5 mm — 616 kgf. Para las líneas maestras de un emparrado de tomate cargado, los calibres de 3 a 5 mm cubren la mayoría de las situaciones habituales.

El montaje trabaja con un pretensado en torno al 1 %, suficiente para dejar la línea firme sin forzar la estructura. Su alargamiento a rotura de aproximadamente el 16 % aporta un margen elástico que absorbe los picos de carga —cuando el viento golpea el invernadero o cuando se concentra el peso durante el descuelgue— en lugar de transmitir todo el esfuerzo de golpe a los anclajes. Esa combinación de ligereza y elasticidad simplifica también el tensado inicial y los reajustes puntuales.

Manejo, fabricación europea y fin de vida

El poco peso cambia el día a día del montaje: una bobina de cable de poliéster se transporta y se despliega con mucho menos esfuerzo que el equivalente en acero, lo que agiliza el armado de las líneas en naves largas y reduce la fatiga en una tarea que se repite mucho. Y como el material no se pica ni mancha, el mantenimiento a lo largo de la campaña se limita a revisar tensión y anclajes.

El cable AGROPET se fabrica en Europa, en las instalaciones de Textil Villa de Pego (Pego, Alicante), bajo los sistemas de gestión certificados ISO 9001 e ISO 14001 por Bureau Veritas. Además, es reciclable al final de su vida útil, una consideración cada vez más presente en la gestión de residuos agrícolas del archipiélago. Puedes consultar los diámetros y las fichas técnicas en la página de producto.

Foto: Yan Krukau (Pexels) · Pexels License (uso comercial, sin atribución obligatoria)

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