Líneas portantes y tutorado en invernadero de Almería: alambre o poliéster
En el 'mar de plástico' de Almería, con decenas de miles de hectáreas bajo plástico, las líneas portantes y el tutorado sostienen ciclos largos de tomate, pimiento, berenjena, pepino y melón. La decisión entre alambre galvanizado e hilo de poliéster condiciona el mantenimiento, la carga que soporta la estructura y la vida útil de toda la instalación, campaña tras campaña.
El invernadero almeriense es un ambiente corrosivo para el alambre
El invernadero tipo parral, con su malla de alambre —la alambrada— tendida sobre toda la superficie, define el paisaje agrícola de la provincia. Un solo invernadero acumula kilómetros de hilo en su emparrado, y toda esa retícula está expuesta a los mismos factores que aceleran la corrosión del acero: humedad relativa muy alta, condensación nocturna sobre las líneas altas y una atmósfera cargada de sales por la cercanía del Mediterráneo. A ello se suma el riego con aguas salobres o desalinizadas, ricas en cloruros, y los tratamientos fitosanitarios frente al oídio y otras plagas, en los que el azufre y el cobre resultan especialmente agresivos con el galvanizado.
El resultado lo conoce cualquier agricultor del Poniente o del Campo de Níjar: el recubrimiento de zinc se degrada, el alambre pierde sección y acaba oxidándose. La herrumbre puede manchar hojas y frutos, y una línea debilitada corre el riesgo de romper a mitad de ciclo, justo cuando la planta alcanza su mayor peso. Reponer una línea corroída con el cultivo ya montado es costoso y entorpece toda la campaña.
Cable de poliéster para líneas portantes y tutorado en invernadero
El cable AGROPET es un monofilamento de poliéster PET de alta tenacidad concebido para sustituir al alambre galvanizado en líneas portantes y tutorado. No se oxida, de modo que la condensación, las sales del ambiente y los tratamientos con azufre dejan de afectar al hilo. Además es dieléctrico —no conduce la electricidad, algo a tener en cuenta cerca de motores de ventilación y cuadros eléctricos—, y con una densidad de 1,36 g/cm³ pesa unas cinco veces menos que el acero, lo que descarga peso muerto sobre alambrada, perfiles y anclajes.
Se tensa al 1 % con tensores o con Gripple®, se anuda a mano y está disponible en blanco y cristal. Sus propiedades térmicas y su resistencia a la radiación solar lo hacen idóneo para el interior del invernadero:
- No se oxida ni mancha el fruto, aun con condensación o tratamientos de azufre.
- Dieléctrico: no conduce la electricidad.
- Unas 5 veces más ligero que el acero (densidad 1,36 g/cm³).
- Resistente a la radiación UV.
- Estable de −40 °C a +90 °C, con punto de fusión de 250 °C.
- Alargamiento a la rotura en torno al 16 % y tensado de trabajo al 1 %.
- Se anuda a mano; disponible en blanco y cristal.
Calibres y cargas de rotura para dimensionar cada línea
Elegir bien el calibre depende de la longitud de la línea, del número de plantas que cuelgan de ella y del peso previsto al final del ciclo. AGROPET ofrece cuatro calibres con cargas de rotura definidas: el de 2,6 mm alcanza 300 kgf; el de 3 mm, 365 kgf; el de 4 mm, 405 kgf; y el de 5 mm, 616 kgf. En Almería la densidad de plantación es alta y el peso acumulado por línea a lo largo de la campaña no es despreciable, por lo que conviene no ajustar el calibre al límite: para las líneas portantes principales de un cultivo pesado como el tomate suele recurrirse a los calibres superiores, mientras que los menores encajan bien en el tutorado de la planta y en las líneas secundarias.
Al tensarse únicamente al 1 %, la línea queda firme sin someter a los anclajes a la tracción permanente que impone un alambre metálico. El propio material trabaja con un margen elástico —ese 16 % de alargamiento a la rotura— que ayuda a acompañar las rachas de viento de levante y poniente, frecuentes en la costa almeriense, sin quedar marcado ni deformado de forma permanente como suele ocurrir con el acero.
Menos mantenimiento y fabricación europea certificada
La ligereza del poliéster facilita el montaje y el retensado de líneas largas, habituales en las grandes superficies del Poniente almeriense, y reduce el esfuerzo del personal al rehacer el entutorado entre ciclos. Al no oxidarse, se evitan las manchas de herrumbre sobre la producción y se espacian las sustituciones de líneas dañadas, con el consiguiente ahorro de mano de obra. El color blanco resulta más visible durante el manejo y el cristal pasa más desapercibido en la planta; al final de su vida útil, el cable es reciclable.
El cable de poliéster AGROPET se fabrica en Europa, en Pego (Alicante), por Textil Villa de Pego, con certificación ISO 9001 e ISO 14001 auditada por Bureau Veritas. Para las condiciones específicas del invernadero de Almería —salinidad, humedad elevada y tratamientos con azufre— constituye una alternativa sólida al alambre galvanizado, tanto en líneas portantes como en tutorado.
Foto: Textil Villa de Pego, S.L. · propietaria
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