Amarre y apuntalado en bananeras de Los Ríos con AGROPET®
En las bananeras de Los Ríos, el amarre y apuntalado sostiene la planta frente al peso del racimo y al viento de la zona, y el material del amarre importa tanto como la técnica. El cable de poliéster monofilamento AGROPET® es una alternativa directa al alambre de acero galvanizado, pensada para la humedad, las lluvias y las fumigaciones constantes del banano ecuatoriano.
Por qué el acero galvanizado se corroe en el banano de Los Ríos
Los Ríos concentra buena parte de la superficie bananera del país en un entorno cálido y muy húmedo, con lluvias intensas y suelos que se anegan durante la temporada invernal. A ese clima se suma un programa fitosanitario exigente: el control de la Sigatoka negra obliga a ciclos frecuentes de fumigación, con frecuencia aérea, que dejan residuos y sales sobre toda la estructura del cultivo.
El alambre de acero galvanizado no está hecho para ese ambiente. La humedad permanente y los agroquímicos atacan el recubrimiento de zinc y, una vez que aparece el óxido, el alambre pierde sección, se mancha y termina cediendo justo en el punto donde más carga soporta. El óxido, además, se desprende y mancha hojas y fruta, y obliga a revisar y reponer los amarres campaña tras campaña. El cable de poliéster AGROPET® no se oxida, de modo que ese modo de fallo desaparece y el amarre conserva sus propiedades a lo largo del cultivo.
Amarre y apuntalado en bananeras de Los Ríos con cable de poliéster
La planta de banano se vuelve inestable cuando carga el racimo: queda pesada por arriba y basta una racha de viento o un suelo saturado de agua para provocar el volcamiento. El amarre une el pseudotallo a un punto de anclaje —una planta vecina, un muerto o el cable vía aéreo— y el apuntalado lo refuerza con puntales; en ambos casos el cable trabaja a tracción durante meses.
Durante el invierno costeño, entre diciembre y mayo, las lluvias saturan el suelo y aflojan el anclaje de las raíces justo cuando muchas matas cargan racimo; con el terreno blando, cualquier ráfaga aumenta el riesgo de caída. Un amarre que no se debilita con la humedad mantiene su tensión de trabajo en esa época crítica, sin los reemplazos que exige el alambre cuando empieza a oxidarse.
El monofilamento AGROPET® se anuda a mano, sin herramientas especiales, y se tensa al 1 % con tensores o con Gripple®. Su alargamiento a la rotura ronda el 16 %, así que absorbe los tirones del viento y los movimientos de la mata sin comportarse de forma frágil. Al ser unas cinco veces más liviano que el acero (densidad 1,36 g/cm³), las cuadrillas trasladan y colocan más metros de cable con menos esfuerzo en lotes extensos. Puedes ver medidas y presentaciones en la página de producto.
En obra, el cable se corta a la medida y se anuda directamente en el campo, sin soldaduras ni herramientas de corte especiales; los tensores o el sistema Gripple® permiten ajustar la tensión al 1 % y recuperarla si la línea cede con el tiempo. Al no oxidarse ni tomar deformación permanente por el calor, buena parte del cable puede reaprovecharse al renovar la plantación. En una bananera de exportación, donde cada lote se maneja en ciclos apretados, un amarre que se instala rápido y no exige mantenimiento por corrosión libera mano de obra para otras labores.
Ventajas técnicas para el amarre del banano
Más allá de resistir la corrosión, el cable de poliéster de alta tenacidad reúne propiedades medidas que se traducen en ventajas prácticas dentro de la bananera:
- No se oxida: no mancha el pseudotallo, la hoja ni el racimo, y no deja restos metálicos en el campo.
- Dieléctrico: no conduce la electricidad, un punto de seguridad donde conviven líneas eléctricas, cable vía y personal.
- Resistente a los rayos UV: aguanta el sol ecuatorial intenso sin volverse quebradizo.
- Estable de −40 a +90 °C, con punto de fusión de 250 °C: el calor y la humedad de Los Ríos no lo deforman.
- Liviano y fácil de manejar: se anuda a mano y pesa una fracción de lo que pesa el acero equivalente.
- Reciclable al final de su vida útil, disponible en color blanco y cristal.
Calibres y cargas de rotura para cada uso
AGROPET® se fabrica en varios calibres para ajustar la resistencia a cada función del amarre y el apuntalado. Las cargas de rotura son un dato de referencia para dimensionar: 2,6 mm ofrece 300 kgf; 3 mm, 365 kgf; 4 mm, 405 kgf; y 5 mm, 616 kgf. Los calibres más finos sirven para amarres de la mata y ataduras puntuales, mientras que los más gruesos se reservan para líneas y vientos que soportan mayor tensión.
El cable lo fabrica en Europa Textil Villa de Pego (Pego, Alicante), con sistemas certificados ISO 9001 e ISO 14001 por Bureau Veritas. Es la misma solución que sustituye al alambre galvanizado en cultivos entutorados de todo el mundo, adaptada aquí a las condiciones del banano de Los Ríos.
Foto: Tom Fisk (Pexels) · Pexels License
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