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AGROPET®
Cable de poliéster AGROPET® para paltos en seto en Áncash
ÁncashPalto en seto

Cable de poliéster AGROPET® para paltos en seto en Áncash

2026-07-22 · 1 min de lectura

En los valles costeros de Áncash —Casma, Nepeña, Huarmey o el Santa—, el palto Hass en seto crece bajo sol intenso, aire cargado de sal y vientos que arrastran arena. En ese contexto, el sistema de conducción que sostiene el seto trabaja tan duro como la planta. El cable de poliéster AGROPET® sustituye al alambre de acero galvanizado en la espaldera y el tutorado de los paltos en seto, sin oxidarse ni añadir peso a la línea.

Por qué el cable de poliéster conviene a los paltos en seto de Áncash

El seto de palto concentra muchos árboles por hectárea y exige una espaldera recta y bien tensada para guiar el eje y repartir la carga de las ramas con fruto. En la costa de Áncash ese armazón queda expuesto a una combinación exigente: radiación solar alta durante casi todo el año, amplitud térmica marcada entre el día y la noche del desierto, y una humedad relativa elevada por la cercanía del mar y la garúa. El acero galvanizado responde mal a esa mezcla, sobre todo por la sal.

AGROPET® es un monofilamento de poliéster PET de alta tenacidad pensado para reemplazar al alambre de acero. No se oxida, resiste la radiación UV y mantiene sus propiedades en un rango de −40 °C a +90 °C, con un punto de fusión de 250 °C. Es dieléctrico, así que no conduce electricidad: una ventaja donde conviven líneas de riego, bombas y tendidos eléctricos.

En estos valles el viento es un factor constante: las brisas marinas y los episodios de viento paracas, cargados de arena, sacuden los ejes jóvenes y ponen a prueba cada punto de la espaldera. Una línea que se mantiene tensa y estable ayuda a conducir el eje del palto y a sostener las ramas cargadas sin que el armazón ceda. Como el monofilamento no se oxida, esa estabilidad no depende de un alambre que se pica y se debilita campaña tras campaña.

Salinidad, garúa y agroquímicos: el problema del acero en la costa

La cercanía al Pacífico deja sal en el aire y, muchas veces, en el agua de riego de los valles ancashinos. Esa salinidad, junto con la humedad de la garúa matinal, acelera la corrosión del galvanizado: el alambre se pica, mancha la madera del palto y termina cediendo en los puntos de anclaje. A ello se suman los tratamientos fitosanitarios habituales en el cultivo —caldos cúpricos, azufre y abonos foliares—, que son especialmente agresivos con los metales.

Al ser polímero, AGROPET® es indiferente a la sal y a esos productos: no se corroe ni reacciona con los agroquímicos. Su superficie lisa es además respetuosa con la corteza del palto en los puntos de contacto, y al pesar unas cinco veces menos que el acero (densidad 1,36 g/cm³) alivia la carga sobre postes y anclajes a lo largo de toda la línea. Al final de su vida útil, el material es reciclable.

Ventajas técnicas del cable AGROPET® en el seto de palto

  • No se oxida ni se degrada con la sal ni con los caldos cúpricos y azufrados del programa fitosanitario.
  • Resistente a los rayos UV, para soportar la radiación intensa de la costa ancashina.
  • Dieléctrico: no conduce electricidad cerca de bombas, riego y tendidos.
  • Ligero: unas cinco veces menos que el acero, más fácil de tender y de manejar en campo.
  • Estable de −40 °C a +90 °C, con punto de fusión de 250 °C y un alargamiento a la rotura de aproximadamente 16 %.
  • Cargas de rotura según el calibre: 2,6 mm → 300 kgf, 3 mm → 365 kgf, 4 mm → 405 kgf y 5 mm → 616 kgf.
  • Disponible en blanco y cristal, este último discreto entre el follaje del seto.

Puedes revisar todos los calibres y presentaciones en la página de producto AGROPET® y elegir el diámetro adecuado a la longitud del tramo y a la carga prevista de tu espaldera.

Instalación y tensado en campo

El cable se tensa a un 1 % de su longitud mediante tensores o con un sistema Gripple®, y se anuda a mano, sin herramientas especiales ni empalmes metálicos que después se oxiden. Ese 1 % de tensión mantiene la línea recta a lo largo de la hilera y acompaña el crecimiento del seto sin quedar floja tras las primeras cargas.

Para un buen resultado en los valles de Áncash conviene elegir el calibre según la longitud del tramo y la carga prevista de ramas, revisar los anclajes de cabecera antes de tensar y aprovechar la ligereza del material para montar líneas largas con menos esfuerzo. Sustituido el alambre por el monofilamento de poliéster, el armazón del seto deja de depender de un material que la sal y la humedad de la costa terminan por corroer. Es un cambio que reduce las reposiciones por corrosión y las tareas de mantenimiento en la hilera.

Foto: Matthias Oben (Pexels) · Pexels License

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